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Los jóvenes más que un pasado tienen un futuro


En la era de la sociedad del conocimiento las Instituciones de Educación Superior cumplen un rol muy importante en los Sistemas Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación.

En la era de la sociedad del conocimiento las Instituciones de Educación Superior cumplen un rol muy importante en los Sistemas Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este es un tema relevante y merece, sin duda, espacios de reflexión y discusión. Los países que gozan de una mejor calidad de vida han enfocado su desarrollo en la innovación y en como Esta puede ser una estrategia para resolver los grandes retos o problemas de la Sociedad. Para impulsar la innovación, las Universidades deben comprometerse con al menos tres aspectos; primero, ser multiplicadoras de la innovación a través de sus estudiantes; segundo, ser objetos de innovación como instituciones; y, por último, ser generadoras de innovación a través de la investigación.

La formación que los estudiantes reciben en una universidad pública los dota, sin duda, de conocimiento y una serie de destrezas en las diversas áreas del saber en función de las carreras que han decidido cursar y una formación humanística que los convierte en profesionales integrales al servicio del país. Sin embargo, no es una idea nueva pero si cada vez más evidente de que las personas necesitan fortalecer las llamadas habilidades blandas o esenciales. Adicionalmente, en un contexto nacional e internacional donde los retos a resolver son cada vez más complejos, la capacidad de innovar se convierte en una herramienta fundamental.

Con el objetivo de fomentar la cultura de innovación y de darles la oportunidad de vivir una experiencia diferente de aprendizaje, en el año 2015 empezamos a organizar, en la Universidad de Costa Rica, el capítulo Costa Rica de la competencia de innovación más grande a nivel mundial llamada “24 horas de innovación”. Esta organización central se encuentra en la Escuela de Tecnología Superior de la Universidad de Quebec, en Canadá. A partir de 2017, se organiza en forma conjunta por las cinco universidades públicas y se lleva a cabo en las instalaciones de Conare.

¿En qué consiste?

En la hora cero se develan una serie de retos internacionales propuestos desde la organización central o retos nacionales formulados por empresas u organizaciones en el país y los equipos integrados por los estudiantes tienen 24 horas para proponer una solución creativa que es evaluada por un jurado nacional. En el caso de los retos internacionales, el ganador país va a competir con los demás ganadores de otros países a nivel mundial. Desde la organización en Costa Rica hemos definido que los equipos deben estar integrados por estudiantes de al menos tres universidades y tres carreras distintas. En ese proceso son acompañados por coaches y confrontados por mentores al mismo tiempo que aprenden herramientas para desarrollar proyectos de innovación.

Desde que iniciamos en 2015, más de 550 jóvenes universitarios de todas las universidades de variadas carreras y de muchas sedes regionales han participado. Desde hace dos años decidimos incorporar retos de innovación social e invitamos a diferentes organizaciones a formularlos. En el año 2018, Cejil, una organización no gubernamental (ONG) enfocada en derechos humanos, les planteó el reto de generar una estrategia integral contra el acoso sexual callejero; este año, el Programa Programa Institucional de Inclusión de Personas con Discapacidad Cognitiva a la Educación Superior (Proin) de la UCR planteó el reto de crear una estrategia para que las empresas ofrezcan la oportunidad con equidad en contratación de personas con discapacidad cognitiva. También es importante destacar que, hace dos años, el equipo ganador en Costa Rica compitiendo a nivel internacional ganó el primer lugar de la zona Norteamérica y Centroamérica, sobrepasando a equipos universitarios de países como Estados Unidos, México, Canadá y Panamá.

Organizar este evento es un aporte de las universidades públicas al ecosistema costarricense de innovación desde varias ópticas. Una es generar nuevas experiencias y oportunidades para los estudiantes como complemento a su formación académica y, de hecho, para muchos es su primera experiencia en torno a la innovación. Otra es vincular la creatividad y las capacidades que ellos tienen con las necesidades de la sociedad expresadas a través de los retos propuestos; ellos interactúan con empresas públicas, empresas privadas y ONG, y con esto promovemos un ecosistema de innovación abierta. Por ejemplo, Kölbi de Grupo ICE, quien ha sido patrocinador del evento, está trabajando con dos propuestas nacidas de la competencia en años anteriores, una relacionada con innovación social y otra con innovación en servicio. Desde una perspectiva general, ayudamos así a fortalecer una generación de líderes innovadores comprometidos con las necesidades de su entorno y con el país. Ellos, más que un pasado, tienen un futuro.

¿Qué viven los estudiantes?

Múltiples aprendizajes en una travesía de 24 horas que los lleva a poner a prueba su imaginación y su creatividad, su capacidad de escuchar a los demás con atención y comprender ideas distintas, de entender enfoques diferentes, de repensar sus concepciones. En esos 1.440 minutos deben reaprender, concretar y mejorar(se). Se fomenta además su capacidad de tomar decisiones bajo presión y poner en práctica el pensamiento crítico. Ellos aprenden que la innovación requiere flexibilidad y consistencia, se nutre de la investigación, clarificación y comprensión del problema/reto; los lleva a tener miradas renovadas y a estar dispuestos a construir en conjunto. Comprenden que la co-creación es clave y se vuelve tangible, que la innovación es un proceso colaborativo.

Algunos podrían pensar que lo positivo queda ahí, en la experiencia vivida; sin embargo, este año, antes de la quinta edición que tuvo lugar en mayo, hicimos una encuesta a los participantes de ediciones anteriores. Los resultados son muy interesantes, algunos manifestaron que se decidieron a emprender y montaron sus propias empresas, otros generaron nuevos proyectos en sus comunidades en conjunto con las municipalidades, otros expresaron que ahora utilizan diferentes enfoques para abordar los retos que van encontrando y, finalmente, algunos se atrevieron a hacer estudios o buscar trabajo en el extranjero.

Todo el tiempo y esfuerzo invertido alrededor de la organización del evento se ve recompensado, con creces, al ver a estos jóvenes cansados pero transformados como ellos mismos lo manifiestan. Estamos convencidos que quienes pasan por “24 h de innovación” terminan comprendiendo que el reto común que tienen es construir un mejor país y que tienen todo para lograrlo.

¿Cuál es el reto para las universidades?

Desde esta óptica es comprometerse con la generación de espacios diferentes que posibiliten y potencien la interacción y aprendizaje más allá de lo tradicional o formal. Algunos profesores no le dan permisos a sus estudiantes para ausentarse de algunas actividades académicas y asistir a “24 h de innovación” por que consideran que no tiene nada que ver con las actividades propias de una universidad. Debemos, como universidades, comprometernos también a ser objetos de innovación (formaciones flexibles, carreras interdisciplinarias, entre otras) y así facilitar que los jóvenes se desarrollen aún más para enfrentar los retos sociales actuales y futuros.

Fuente: Ph.D. Marianela Cortés Muñoz (Directora Proinnova-UCR Coordinadora General 24 H De Innovación Costa Rica)



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