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UCR PRODUCE PLANTA 100% HERMAFRODITA DE PAPAYA POCOCÍ


La UCR participó de un proceso de vinculación con el sector empresarial, para producir plantas idóneas de la papaya perfecta, una variedad denominada Pococí, de gran sabor, adaptada a las condiciones ambientales del país y con características de exportación.

“La papaya Pococí se comercializa en el país hace varios años; sin embargo, su siembra se daba solamente a partir de semillas, la cual tenía que pasar por un proceso de selección para obtener plantas hermafroditas -que son las que generan los frutos que se comercializan-. Este proceso a partir de semillas encarece la producción y tiene como implicación que el productor desaprovecha terreno por el descarte de plantas que no son hermafroditas”, detalló Lilliana Rojas, gestora de innovación de Proinnova.

El desarrollo de un protocolo in vitro para obtener plantas hermafroditas de la variedad de la papaya Pococí fue producto del trabajo del Laboratorio de Biotecnología de Plantas del Centro de Investigaciones Agronómicas de la UCR, y fue licenciado a dos empresas nacionales para producir y proveer de este material a los productores nacionales en todo el país.

La gestora de innovación explicó que el mayor éxito ha sido brindarles a los productores una planta 100% hermafrodita de la variedad Pococí, debido a que es la más sembrada para consumo nacional y de exportación, lo cual genera reducción de costos de producción y aumento de la productividad.

“El trabajo conjunto que hemos logrado con las dos empresas ha sido muy valioso, pues están comprometidas en proveer a los productores plantas de excelente calidad y reconocen el aporte intelectual de la UCR en esta tecnología, primero al generar hace unos años una variedad de papaya de calidad de exportación y, ahora, la biotecnología para mejorar la eficiencia en la producción nacional de papaya”, añadió la experta.

Puesta en marcha

Una de estas empresas es Microplantas, que ya ha venido trabajando con una serie de agricultores en la prueba de las plantas hermafroditas; “Cuando se trata de la UCR sabemos que contamos con una excelente fuente de innovación, el producir estas plantas hermafroditas fue una gran idea, pues reduce la inversión y costos para los productores, al ser una multiplicación de plantas in vitro. El apoyo de la universidad en estas iniciativas es esencial, pues se encargan de la investigación y desde el sector privado nos ocupamos de escalar los proyectos, es una ayuda mutua”, detalló Franklin Morera de la empresa Microplantas.

De acuerdo con Morera bajo un proceso normal de producción, la floración de la planta tarda de diez a doce semanas, mientras que con la in vitro es posible en seis semanas. Además, el cuaje del fruto tarda usualmente unos tres o cuatro meses, mientras que con la variedad producida por la UCR es de dos a tres meses.

Por otra parte, para obtener la primera cosecha es necesario esperar unos nueve meses, pero con la planta hermafrodita esta se da en un período de siete a ocho meses. Las plantas son más precoces, con tallos más gruesos y la primera flor tiene un fruto cuajado (en perfecto estado) y sin deformaciones, lo cual da una mayor uniformidad en el campo.

Alberto Cerdas es un productor de la zona de Parrita y miembro de CoopeParrita, ha utilizado la planta hermafrodita como proyecto piloto de la empresa Microplantas, con el objetivo de ver qué resultados le genera su uso.

Según ha podido observar, los palos de esta planta hermafrodita están mejor anclados y sus frutos tienen el mismo tamaño, además, de que traen la misma cantidad de papayas por palo, tomando en cuenta que se plantaron un mes después que las plantas tradicionales.

Otro elemento positivo que ha observado Cerdas, es que el primer piso de fruta de floración cuaja bien, con buena formación; mientras que con las plantas que utiliza usualmente se pierde mucha fruta en el primer piso, porque viene deformada o no tiene fruto.

Para el productor de papaya estos son puntos muy positivos y está considerando incluir media hectárea de producción de esta planta para el próximo año y comenzar a producir de manera comercial, pues hasta el momento lo ha hecho solo de forma experimental, con 50 palos.

“Podría traer grandes beneficios, sobre todo en lo económico, porque nos permitiría bajar costos, desde el momento en que compro la planta en el vivero, pues para dejar un punto de siembra ocupo cuatro palos, con los clones solo necesitaría uno. Eso sí, hay que tener muchos controles porque si lo invade algún insecto y se come la planta clon acabaría con ese palo”, rescató Cerdas.

María Nuñez Chacón



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