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CIENTÍFICOS UCR CREAN DISPOSITIVO ÚNICO EN EL MERCADO PARA DETECTAR MICROFILTRACIÓN EN PIEZAS DENTALES


Después de una restauración dental, existe la posibilidad de que se filtren saliva y bacterias presentes en la boca a través del material que fue colocado. Esto puede comprometer el éxito de la intervención a mediano plazo e incluso conllevar enfermedades dentales. Por ese motivo, un odontólogo y un físico de la Universidad de Costa Rica desarrollaron un dispositivo que permite evaluar si un material dental en un ambiente in vitro tiene la capacidad de evitar filtraciones entre su interfaz y el diente.

“De lo que se ha visto en varios estudios es que una de las principales razones por las que puede fracasar un tratamiento dental es por la microfiltración de fluidos. Por ejemplo, cuando a vos te ponen una restauración, si no está bien adaptada, la calidad del material no era óptima, o el material estuvo sujeto a fuerzas excesivas, entonces ese material empieza a soltarse, y la penetración de las bacterias que contiene la saliva hace que haya un desprendimiento de la restauración y luego aparecen otras enfermedades”, explicó Daniel Chavarría, uno de los creadores del proyecto.

El evaluador de microfiltración automático (EMA) cuenta con dos cámaras que albergan sensores barométricos que miden la presión del gas nitrógeno que se suministra y un espacio para colocar el disco portamuestras en medio de ellas. Todo esto se conecta a una computadora que recibirá los datos a través del software que los científicos también desarrollaron.

Entonces, se coloca la pieza dental que se quiera analizar dentro del espacio en el disco, se encaja entre las dos cámaras del dispositivo y se empieza a suministrar el gas a presión en la primera cámara.

Si al inyectar el gas no se registra un aumento de presión en la segunda cámara, significa que no existe filtración. Si la presión en la segunda cámara aumenta, significa que el gas logró pasar a través del diente y el material. Es decir, existe filtración.
Si bien la tecnología de medir microfiltraciones no es nueva, sí es tediosa de aplicar. Si un equipo de trabajo decide aplicar esta metodología, siempre debe construir su propio equipo y realizar la validación de la técnica. Con el EMA, ya esto no es necesario.

Además, los sensores incluidos en el dispositivo generan 16 mediciones por segundo, por lo que en un experimento de cinco minutos de duración es posible obtener una gran cantidad de datos que se pueden tabular casi que de inmediato.

El proyecto inició en 2014, cuando a Chavarría le asignaron a una estudiante de Odontopediatría para desarrollar una tesis sobre filtración. Desde entonces, se ha convertido en un proceso interdisciplinario que involucra al Cicanum de la UCR y a la Universidad de San Luis de Potosí en México.

El dispositivo está en un proceso de patente con Proinnova de la UCR, quienes desde febrero de este año presentaron una solicitud mediante el sistema del Tratado Cooperación de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés) con miras a expandir la patente a otros países.

Actualmente, tanto los participantes del proyecto como su contraparte en Proinnova están trabajando en optimizar el método, diseñando un segundo prototipo y buscando empresas productoras de dispositivos científicos que estén interesadas en una licencia para la comercialización del dispositivo.

Valeria López



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