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Software libre, ¿lucro o no lucro?


Cuando me introduje al mundo del software libre y del código abierto, mi primera noción era que este tipo de régimen no obedecía a generar dinero, sino por el contrario, a la búsqueda de nuevos y mejores programas de manera colaborativa con el propósito de innovar en un sector social, cuyos productos únicamente se facilitaban de manera gratuita a terceros, claramente ahora sé que esta no es la única connotación de esta tendencia, porque este sí puede generar ingresos a quienes lo crean. En este blog les compartiré un conjunto de cuestionamientos que me he hecho a lo largo de estos últimos años, desde que tuve mi primera cita con el software libre (SL), no como programadora, ni informática, sino como gestora de proyectos de innovación y analista de derechos de propiedad intelectual de PROINNOVA-UCR.

Primero, ¿qué es el software libre?, ¿qué lo diferencia del software privativo? Según la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) “existen distintos métodos y modelos operativos para desarrollar programas informáticos: el primero es el sistema tradicional que se conoce como comercial o de propiedad y el segundo es el método de los programas libres y de código abierto” (OMPI, 2018: 3). Es decir, en el primer sistema se presume que existe una empresa comercial o desarrolladores individuales que pagan a programadores para generar código fuente (líneas de texto con los pasos que son directrices para la computadora), estos desarrollos quedan tutelados bajo los contratantes, quienes son los titulares de derechos de propiedad intelectual(PI) y controlan su venta o publicación a través de concesión de licencias de servicio a usuarios, quienes sólo acceden a ciertas funcionalidades del programa más no pueden modificarlo. En el segundo modelo, sucede que los programadores individuales generan código de manera voluntaria o bajo contratación de empresas que generan modelos de negocio entorno al SL, los titulares de PI dan permisos o liberan del todo el código para que sea divulgado, modificado, instalado, entre otras opciones, permitiendo que terceros puedan seguir mejorándolo y como colectivo se intersecan los derechos de todos sobre el uso del mismo. Entonces descubrí que es allí donde surgen oportunidades lucrativas o de monetizar el esfuerzo creativo de los creadores de SL, por ejemplo, con servicios aledaños como el de instalación, capacitación o soporte técnico y personalización.

¿Cuándo nació el software libre? Hay miles de programas de código libre o código abierto generados actualmente, pero su origen se remonta a los años 80 cuando la cultura hacker (con un significado en este contexto de programadores entusiastas) empezó a disolverse bajo la presión de la industria netamente comercial del software, entonces surgió una contrafuerza como proyecto colaborativo de SL que buscaba desarrollar un sistema operativo libre, así surgió el bautizado GNU en 1983 y anunciado por Richard Stallman, programador estadounidense, quien había sido hacker del Instituto Tecnológico de Massachusetts desde los 70´s. Este pionero en el área también fundó la Free Software Foundation (FSF), para poder darle respaldo en todos los ámbitos a la GNU, entre uno de los códigos más populares está el sistema operativo GNU/Linux .

Imagen de GNU (acrónimo recursivo que significa No es Unix), famoso en la comunidad.  Fuente: Wikipedia

¿Cuál es la cadena de valor económico del SL?

Aunque claramente existan ejercicios prácticos distintos entre la filosofía del SL y el software privativo, ambos vistos desde la propiedad intelectual, se sustentan en los mismos principios de cualquier programa informático, libertad y acceso. En cuanto al SL, Stallman realza las cuatro libertades esperadas (FSF, 2019):

  1. Ejecutar el programa, con cualquier finalidad.
  2. Estudiar cómo funciona el programa y adaptarlo a las propias necesidades.
  3. Redistribuir copias.
  4. Mejorar el programa y hacer públicas las mejoras.

Entiéndase con respecto al punto 1, finalidad para uso propio personal como en beneficio de terceros, esta apertura de uso encierra por supuesto la explotación comercial. A esta altura, queda claro entonces que la visión estratégica de cada programador en cuanto al SL radica en decidir cómo mejora el software y cómo obtiene beneficios del mismo.

Es importante saber que existen diversas plataformas y repositorios donde las personas pueden compartir el código fuente desarrollado, tales como GitLab, GitKraken, Bitbucket y GitHub, entre otras; en estas se debería indicar el alcance de permisos concedidos, ojo con leer bien las condiciones de las plataformas que se emplean tanto para liberar como descargar código fuente.

En mi caso empleé en el pasado GitHub, en esta se puede experimentar con distintos códigos, leerlos y estudiarlos, también se pueden ver las versiones e historial de cambios, entre otras opciones. Por cierto, esta plataforma en el 2018 fue adquirida por Microsoft por un valor de 7.500 millones de dólares, siendo esto de desagrado para la comunidad internacional de SL, en mi caso me pareció interesante porque muestra cómo pueden explotarse modelos de negocios entorno al SL y la seguridad de empresas tradicionales de software privativo de apostar por él como apertura de marca, innovación y ¿compromiso con la libertad?, esto me lo pueden responder ustedes con sus comentarios.

Mi última apreciación es que en los tiempos en que se requiere conocimiento colaborativo y soluciones colectivas, sin duda alguna, el software libre sigue predominando como una opción para muchos programadores o amantes de la programación. Pero no se debe olvidar que la verdadera libertad está en lo que el licenciatario (quien concede permisos) brinda y lo que realmente el programador y su usuario final obtienen, y ojalá que no tengamos una estocada de aparente SL con visión restrictiva que lo podría nivelar al alcance que da el software propietario.

Bibliografía

Free Foftware Foundation. ¿Qué es el software libre? Disponible en: http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html. 2019.

Organización Mundial de Propiedad Intelectual. Curso DL-511 Concesión de licencias de programas informáticos, incluidos los programas de código abierto. Accesado en línea en plataforma de OMPI. Suecia, 2018.

 

Bach. Yorleni Campos Flores, Gestora de Innovación en Artes, Letras y Ciencias Sociales de Proinnova UCR. Entre los  proyectos que ha liderado se encuentran iniciativas como: propuestas educativas, productos cosméticos, generación de bases de datos y software, e iniciativas de  industrias culturales. Le apasionan los proyectos con fuerte componente de innovación social y el empleo de metodologías creativas y ágiles para generar soluciones en equipos de trabajo.



  1. Si no puedes contra ellos… cómpralo. Con esa frase comenté en RRSS de diversas comunidades de usuarios del SL la jugada de Microsoft. Lo evidente en esas empresas ya ocurre, te descargas alguna distribución de GNU / Linux desde sus servidores pero contiene restricciones que tanto les criticamos por años. Vieron la oportunidad y la aprovechan, temo que bautice con nuevos nombres, nueva imagen y precio. El SL como negocio social se apoya aún en el soporte e implementación, en colaborar. Nos pasa igual que con las cooperativas, sabemos de sus beneficios pero no nos resulta muy atractivo pertenecer, un asunto cultural y educativo digno de otro futuro aporte por parte de Proinnova.

    • Exacto, Fernando, los fines de las empresas de asumir ciertos negocios e inversiones, más una tan alta pueden ser muchos. Me encanta esa idea de diferenciar el concepto de SL de código abierto, según entiendo el primero es más enfocado a lo social? y el otro a generar dinero, ¿qué opinás vos?

  2. Debería uno cobrar por su trabajo?
    Si yo instalo un sistema y desarrollo un sistema a la medida para digamos, la UCR y gasto 600 horas haciendo todo el trabajo, debería cobrar por mi trabajo o darlo gratis?
    Si la respusta es que uno debería cobrar, entonces es un poco sesgado cuando se viliniza el software privado, porque al final estamos hablando de lo mismo, un cobro por un trabajo y por costos operativos.

    • Hola, Néstor. Exacto…al final es justo que cada programador pueda recuperar su inversión en tiempo y esfuerzo creativo. Entonces es válido generar modelos de negocios tanto en software privativo como en el de código abierto… Por eso recalco y te pregunto crees que hay diferencia entre ambos o más bien similitudes?

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