Horrografía: una propuesta lúdica para mejorar la ortografía


¿Cuántas veces hemos leído una publicación y la manera en que una palabra ha sido escrita retiene nuestra atención, estorba nuestra lectura? Eso ocurre cuando una falta ortográfica ha sido perpetrada. Pero como muchas otras cosas, las faltas  ortográficas solo son parte de un problema mucho mayor que como sociedad debemos enfrentar, me refiero, en este caso, a la redacción y ortografía. Concentrémonos hoy únicamente en la ortografía, queda el asunto de la redacción para otro momento; hablemos un poco sobre esa ortografía desfalleciente y de cómo contribuimos a remediarla.

La ortografía no es, como quisieran algunos, ni un adorno, ni su ausencia es un accidente sin importancia: es un elemento que revela mucho de nuestra educación, de nuestras actitudes, de la importancia que le damos a un documento, de nuestra opinión sobre los demás y de cómo valoramos el acto comunicativo en el que tomamos parte. La ortografía es una forma de respeto hacia sí mismo, hacia nuestros interlocutores y hacia la comunidad, pero sobre todo es una expresión de educación y cultura. En una época en que tenemos muchas formas para comprobar la correcta ortografía de una frase, ¿qué justifica permitir que las haches se escapen, las tildes se caigan y las eses usurpen el espacio de las zetas?

Pero no es suficiente con decir que mucha gente tiene mala ortografía, hay que determinar cuáles faltas ortográficas son las más frecuentes a fin de tratarlas en primer lugar. Este fue uno de los objetivos del proyecto que la Dra. Carla Jara Murillo y yo llevamos a cabo en el Instituto de Investigaciones Lingüísticas bajo el kilométrico título de “Desarrollo de herramientas interactivas para el mejoramiento y la certificación del español escrito (fase 1)¹”. Este proyecto, inspirado en una valiosa investigación de  la Dra. Marielos Murillo Rojas², permitió la recolección de datos sobre las faltas ortográficas más frecuentes cometidas en Costa Rica en diversas publicaciones en línea y reveló que la falta ortográfica más frecuente es la omisión de la tilde.

Una vez identificadas las fuentes del problema, supimos que concentrarnos prioritariamente en la tilde contribuiría a disminuir sensiblemente las faltas ortográficas. Una primera propuesta estuvo basada en la idea de un reforzamiento de las reglas, pero, la verdad sea dicha, las personas con problemas de ortografía han superado varias etapas de la educación formal, conocen esas reglas desde su ingreso en el sistema escolar y aún así las faltas ortográficas están lejos de desaparecer. Otra posibilidad implicaba una serie de publicaciones sobre el tema, pero, una vez más, si esta fuera la mejor solución, nadie adolecería de faltas ortográficas en español: las publicaciones sobre el tema abundan. Una vez más, la solución que buscábamos debía ser más creativa. Pronto comenzamos a elaborar nuestra propuesta en una vía que dejara de lado las reglas, que podemos asumir como conocidas, a falta de ser asimiladas correctamente, y procurar un ambiente entretenido para practicar la ortografía, más que para aprender sobre ella. Así, surgió una primera aplicación, llamada Horrografía³, basada en la idea de un crucigrama en el que las palabras debían ser escritas correctamente para poder avanzar y ganar puntos. Esta idea no pudo ser desarrollada más y necesitaba ser reconsiderada. Por ejemplo, era muy complicado proponer en el marco del juego secuencias mayores a una palabra, sobre todo si tomamos en cuenta que la ortografía también es un asunto de contexto. ¿Te o té? En una frase como “ayer te vi tomando té” encontramos las dos opciones. ¿Ha o a? La primera corresponde a la conjugación del verbo haber, segunda a una preposición en “ella ha salido a estudiar”. ¿O qué tal la secuencia de una conjunción condicional seguida de una negación “si no” contra la conjunción adversativa “sino” como en “no metieron dos goles sino que fueron tres, si no está seguro del resultado puede consultar el sitio web”? Estos casos, por mencionar solo tres, superaban la posibilidades de un juego en forma de crucigrama. Así, cuando ProInnova (Vicerrectoría de Investigación) consiguió apoyarnos para continuar con el desarrollo del juego, aprovechamos la oportunidad para replantearlo de manera que permitiera un crecimiento más orgánico y que fuera más entretenido. 

El juego consiste en un pájaro que debe comer frutas. Para lograr consumir una fruta es necesario escribir correctamente una palabra. Luego, cuando ha llegado al final, pasa a la siguiente etapa. Horrografía comienza con palabras, pero en cada etapa la ortografía es más compleja que la anterior de manera que pronto ya no son palabras las que son propuestas al azar, sino que ya son oraciones completas.

Cuando iniciamos la propuesta de Horrografía, pensamos en un reforzamiento lúdico de la ortografía. Al concluir la segunda etapa de desarrollo y caer el confinamiento, nos dimos cuenta de que este proyecto es una interesante propuesta desde la Universidad de Costa Rica para la sociedad costarricense, cuando las herramientas virtuales son imprescindibles en cada nivel de la enseñanza. Esperamos que Horrografía cumpla su objetivo de contribuir a una mejor educación para todos. 


¹https://vinv.ucr.ac.cr/sigpro/web/projects/B2A13.

²Murillo Rojas, Marielos (2006). Vocabulario cacográfico. Pautas para la enseñanza de la ortografía en la escuela primaria costarricense. Revista Káñina, Vol. XXX(6). Universidad de Costa Rica. [En línea: https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/kanina/article/view/4640]

³Fernández Malavassi, Adrián; Paúl Fernández Barrantes y Jorge Antonio Leoni de León (2016). Perfeccionamiento lúdico de la ortografía en dispositivos móviles. Revista Káñina Vol. XL(3), Universidad de Costa Rica.

[En línea: https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/kanina/article/view/29517]

 

Jorge Antonio Leoni de León

Doctor en Lingüística General (Universidad de Ginebra, 2008), énfasis en Lingüística Computacional es el actual director del Instituto de Investigaciones Lingüísticas de la Universidad de Costa Rica; además, dirige Káñina, Revista de Artes y Letras de la Universidad de Costa Rica desde 2015. En Lingüística sus intereses abarcan, principalmente, la sintaxis formal, las interfaces entre el léxico y la sintaxis, la representación léxica y la semántica, tanto desde un punto de vista formal, como desde una perspectiva experimental; también se ha abocado a la política lingüística, la justicia lingüística, la planificación lingüística e Historia del Arte en América Central. Sus publicaciones abordan temas como la lexicografía, el análisis de sentimientos, el análisis sintáctico de la lengua española y el desarrollo de aplicaciones móviles de base lingüística.



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